ENFERMEDADES.

Leucemias Agudas

INTRODUCCIÓN

Las leucemias agudas son un grupo de enfermedades caracterizadas por la proliferación de un gran número de células inmaduras en la médula ósea y en la sangre. Se presentan de muchas maneras diferentes, habitualmente con anemia (gran palidez y cansancio), sangrados o infecciones de repetición de muy difícil resolución. Se diagnostican mediante un estudio llamado "aspirado de médula ósea",  que consiste en la extracción de una pequeña cantidad de tejido celular  del centro de algún hueso, generalmente la cresta iliaca, el esternón y en niños muy pequeños, la tibia. Las células se tiñe con diferentes substancias y se examinan al microscópico. El diagnóstico y tratamiento de la leucemia aguda debe ser hecha por un médico hematólogo. Existen dos grandes grupos de leucemias agudas: 1)-Las LINFOBLÁSTICAS (LLA), Y 2)- Las NO LINFOBLÁSTICAS (LMA) (también llamadas mieloblásticas). Hay un tercer grupo que no cae dentro de ninguna de las anteriores. Existen subgrupos dentro de los dos grupos señalados, clasificados con una letra y un número que se refiere a la forma y el origen de las células leucémicas y NO tiene necesariamente un carácter pronóstico. Una de las maneras más comunes de clasificar las leucemias agudas es como sigue: Leucemias agudas linfoblásticas: L1, L2 y L3. Leucemias agudas no linfoblásticas: M0, M1, M2, M3 M4, M5, M6 y M7.

TRATAMIENTO CONVENCIONAL

El tratamiento de las leucemias agudas consiste en la administración de varios medicamentos conocidos genéricamente como "quimioterapia". Éstos se administran de forma repetida en  "ciclos" de tratamiento que suelen estar compuestos de uno o más agentes terapéuticos que se administran de manera periódica. El primer ciclo de todas las leucemias agudas es el más intenso, y el que requiere de una hospitalización más prolongada. La finalidad de este primer ciclo  es lograr la REMISIÓN COMPLETA.  Este paso consiste en lograr la desaparición de los datos leucemia, es decir, la cantidad de células malignas en la médula ósea  a que disminuya a 5% o menos. Aunado a ello, es importante que desaparezcan todos los datos clínicos y de laboratorio de la enfermedad. Es importante hacer notar que la remisión completa NO ES LA DESAPARICIÓN DE LA LEUCEMIA y que la suspensión del tratamiento una vez alcanzada esta etapa, indefectiblemente lleva a una reaparición de la leucemia (recaída). Es por esto, que el tratamiento debe continuar en todos los casos y el tipo de medicamentos y la duración  de su administración depende de una gran variedad de factores, como son el tipo de leucemia, presencia de alteraciones cromosómicas, y las características del paciente (sexo, edad, manera de presentación de la enfermedad, etc.), entre otros.

Existen muchas maneras de medir la efectividad de los tratamientos contra la leucemia y algunas de ellas son:

La toxicidad se evalúa por la presencia de náusea, caída de pelo, disminución de defensas, etc.

La morbilidad y mortalidad del tratamiento se miden por  la cantidad de pacientes que se enferman y fallecen como consecuencia del tratamiento.

La remisión completa se valora con el porcentaje de pacientes que logran remisión completa, o sea la cantidad de pacientes que logran la desaparición aparente de la enfermedad, independientemente de que haya o no recaída.

La sobrevida global significa la cantidad de pacientes vivos con o sin enfermedad, de 3 a 5 años después de haber sido diagnosticados.

La sobrevida libre de enfermedad, denota los pacientes vivos y sin enfermedad de 3 a 5 años después de haber sido diagnosticados.

De estas formas de evaluación, la última, es decir la sobrevida libre de enfermedad, es la que interesa más al paciente y a sus familiares y es uno de los parámetros que los hematólogos utilizan con mayor frecuencia para decidir entre administrar un tratamiento u otro.

Cuando no se logra la remisión total,  hay  que usar otro procedimiento terapéutico. Esto ocurre en los casos denominados “de alto riesgo” y son aquellos en que el paciente no responde al tratamiento convencional ó tiene una alteración cromosómica que no desaparece. En estos casos el único recurso de tratamiento es el trasplante de médula ósea. Sí no se lleva al paciente al trasplante, la probabilidad de sobreviva se vuelve CERO, después de 5 años de quimioterapia.