ENFERMEDADES.
Leucemias Crónicas
INTRODUCCIÓN
Existen dos tipos principales de leucemias crónicas:
la leucemia mieloide crónica y la leucemia linfoide crónica. Ambas
se presentan principalmente en pacientes de más de 50 años y en
ambas existen gran cantidad de células de apariencia normal en la
sangre. Sin embargo las similitudes terminan ahí.
LEUCEMIA LINFOCÍTICA
(O LINFOIDE) CRÓNICA
Este es el tipo de tipo de leucemia
más frecuente en adultos. Afecta principalmente a personas mayores
de 60 años y se caracteriza por un incremento en el número de linfocitos,
los cuales son de aspecto normal. Es habitualmente diagnosticada "casualmente",
es decir cuando el paciente se hace exámenes de laboratorio con
otra finalidad (preoperatorios, "check-up", etc.). Aunque
es una enfermedad que es casi siempre asintomática, en algunos casos
los pacientes pueden presentar debilidad, sudoración abundante por
las noches, fiebre sin infección, perdida de peso, aumento en la
frecuencia de infecciones, entre otras manifestaciones. La leucemia
linfocítica crónica se clasifica de acuerdo a ciertos parámetros
y esa clasificación es pronóstica. La evolución de los pacientes
con esta enfermedad es muy variable, mientras hay pacientes en los
que la enfermedad avanza rápidamente, hay otros que pasan 10 o hasta
20 años sin demasiados problemas. Dentro de las opciones de tratamiento
para esta enfermedad se encuentran los corticoesteroides (como la
prednisona), los quimioterapéuticos como la fludarabina, el clorambucil,
la ciclofosfamida, la vincristina, y la doxorubicina, entre otros.
Anteriormente, dada la edad de los pacientes, los trasplantes de
médula ósea alogénicos no se consideraban una opción terapéutica
real, porque el riesgo para el paciente fuera menor que las posibilidades
de curación o de un aumento significativo de la cantidad y calidad
de vida. Actualmente, con la disminución de la edad de los pacientes
con esta enfermedad y con la gran mejoría en las medidas y medicamentos
que han vuelto el trasplante alogénico más seguro, son ahora una
maravillosa opción en pacientes con esta enfermedad, que no responden
a los tratamientos.
LEUCEMIA MIELOIDE (GRANULOCÍTICA)
CRÓNICA
La leucemia mieloide crónica
es una enfermedad cancerosa de la sangre caracterizada por la proliferación
descontrolada de cierto tipo de glóbulos blancos (leucocitos) llamados
granulocitos o neutrófilos. Fue el primer cáncer asociado de manera
casi universal con una alteración genética: la traslocación entre
el material genético de 2 cromosomas, el 9 y el 22, que se conoce
como el cromosoma Filadelfia. Aunque esta enfermedad se presenta
principalmente en pacientes entre 50 y 60 años, existen variedades
infantiles y juveniles. Los hallazgos más comunes al inicio de esta
enfermedad son el aumento en el número de los glóbulos blancos y
el crecimiento del bazo. También, pero menos frecuentemente puede
existir crecimiento del hígado, anemia, cansancio y sangrados. En
muchos casos el paciente esta absolutamente asintomático y el diagnóstico
se realiza de manera "incidental" al realizar un estudio
de sangre de rutina.
La leucemia mieloide crónica
tiene varias fases. La primera, conocida como la fase crónica, es
la fase inicial en donde el paciente responde bien al tratamiento
y es capaz de hacer una vida absolutamente normal incluso mientras
toma diversos medicamentos. La segunda es la fase acelerada que
es, casi siempre, seguida de la tercera fase, la fase blástica.
En esta última fase la leucemia mieloide crónica es indistinguible
de una leucemia aguda y tiene muy mal pronóstico. El tratamiento
para la leucemia mieloide crónica se basa en lograr la fase crónica
y mantenerla el mayor tiempo posible. Esto se logra con la administración
de ciertos agentes de quimioterapia al inicio del tratamiento (hidroxiurea,
busulfán y citarabina, entre otros) seguidos de interferón solo
o en combinación con algún medicamento. Aunque se han hecho grandes
progresos en el tratamiento de esta enfermedad, especialmente con
el uso del interferón que ha prolongado significativamente la fase
crónica, todos los pacientes tratados con estos medicamentos eventualmente
pasarán a la fase blástica. El tiempo desde el diagnóstico hasta
la fase blástica es imposible de predecir y varía enormemente entre
diferentes pacientes, pero en promedio es de 3 a 4 años(1).
El trasplante alogénico es el único tratamiento
potencialmente curativo que se conoce para esta enfermedad. Los
porcentajes de curación de este procedimiento varían de acuerdo
a las características de los pacientes, en pacientes jóvenes trasplantados
antes de 1 año de su diagnóstico inicial, los porcentajes alcanzan
hasta 70% de sobreviva libre de enfermedad, a largo
plazo. Los pacientes que no tienen un donador compatible intrafamiliar
en HLA, tienen resultados equivalentes a los señalados con donador
familiar, cuando se trasplantan con un donador altruista de los
Registros No Relacionados de Donadores de Médula Ósea. Sin embargo.
dado que muchos pacientes con esta enfermedad no tienen un donador
compatible, o no están en condiciones para ser sometidos a un trasplante
de médula ósea alogénico, el trasplante autólogo es una alternativa en
donde se hace una gran cantidad de investigación. Los resultados
con algunas modalidades de tratamiento, por ejemplo la obtención
de células "limpias" de la enfermedad mediante procedimientos
in vitro o in vivo, ó la administración después del trasplante
autólogo, de sustancias capaces de mejorar la efectividad de éste.
Actualmente se llevan a cabo trasplantes autólogos en pacientes
con este tipo de leucemias y en algunos de ellos no hay datos de
la enfermedad después de años de seguimiento |